10-07-2016

¡Hoy es un buen día para comenzar!

Es difícil proponerse comenzar y hacer un cambio en el estilo de vida. Muchos comienzan cuando ya tienen una patología presente y es un cambio muy brusco e importante en sus vidas. Lo ideal es prevenir antes que curar.

No solo se debe cambiar en lo relacionado a llevar una vida más relajada, sino que también es ideal incorporar actividad física recreativa en la rutina y una alimentación saludable. Que el comienzo no sea por un susto, se debe tomar conciencia que el cuerpo cuando no es cuidado, a la larga demuestra que se han adquirido malos hábitos.

Es difícil comenzar, porque eso implica una oposición a las preferencias personales que ya se han instalado. A través de un proceso de cambios y adaptación, se pueden ir modificando los malos hábitos hasta lograr adquirir nuevas costumbres más saludables.

No se debe relacionar el cambio de hábito con el abandono total de los hábitos anteriores, así como tampoco creer que una buena alimentación es algo aburrido y monótono.

Esta tarea, no es fácil porque implica hacer modificaciones de las costumbres ya instaladas, por lo cual es muy importante contar con apoyo, motivación y por sobre todo, convencerse de que brindará más beneficios que perjuicios y que se obtendrán resultados positivos en un lapso de tiempo.

Nunca es tarde para cambiar. Cuando se emprende un cambio puede que resulte difícil pero no se debe abandonar ante la primera adversidad, aunque cueste. Siempre los beneficios van a ser más alentadores que las caídas.

Como reglas básicas, se debe saber que: es importante contar con una motivación principal e inicial, que los cambios deben ser paulatinos y que las metas deben ser cortas y posibles.

Recomendaciones:

Evitar los excesos y las deficiencias.

Tener una alimentación balanceada.

Organizar horarios de comida.

Organizar la comida en casa o cuando se sale a comer afuera.

No comer emocionalmente.

Reconocer cuándo es hambre y cuándo se come por hábito o aburrimiento.

Beber preferentemente agua.

Incorporar actividad física.

Realizar chequeos médicos y consultar a profesionales.

 

 



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